Tras enterarme de los incidentes ocurridos en la fiesta de Halloween en el Madrid Arena de este pasado miércoles, al principio te da pena, pero según fui enterandome de los detalles del evento, lo único que sentía era indignación.

Y no puedo dejar de pensar en que la responsabilidad de incidentes como este, aparte de por culpa de tarados como el tipo que encendió la bengala dentro de la fiesta, es culpa de la política de gestión del Ocio y la Cultura que existe en nuestra ciudad.

El Ayuntamiento de Madrid solo cree en un tipo de modelo para el ocio y la cultura: el que da pasta y controlan sus conocidos. Eso sin pensar en que el Ocio y la Cultura son un derecho y una cosa que hay que fomentar, para ellos son solo un negocio más.

Resulta indignante que se alquilen instalaciones municipales para eventos de este tipo, en los que la seguridad es lo primero que se ahorran, y se consiente el acceso a menores, cuando luego no se permite el acceso a menores a las salas de conciertos de Madrid,, porque se vende alcohol. Porque claro, si vas a ver un concierto es para emborracharte, lógico.

El acceso a la cultura se limita a los menores de edad ¿Pero que demonios es esto? Pero se les deja acceder a fiestas multitudinarias con alcohol a espuertas, de las que el ayuntamiento se lleva una buena tajada, claro.

Un chaval de 14, 15, 16 años, que está descubriendo la música, no tiene la posibilidad de utilizar su ocio de manera responsable, no puede disfrutar de un grupo en directo, con la experiencia que eso conlleva, pero no hay restricciones para que pueda emborracharse e ir a una fiesta montada por un empresario coleguita de los políticos de turno, porque eso les reporta beneficios a ambos.

En fin, me da una pena terrible por esas chicas que han fallecido, y sobre todo porque no van a asumir ningún tipo de responsabilidad los que de verdad la tienen. Y porque poco a poco están convirtiendo en un desierto cultural la ciudad de Madrid…

Categories: Filosofadas

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